Miguel Pajares: “Escribo novela con el propósito de transmitir algo, de denunciar injusticias o vulneraciones de derechos”

 

Laurentino Vélez-Pelligrini

Entre los autores de género negro solemos encontrar variedad de perfiles, personalidades e inquietudes, desde filólogos, críticos literarios, periodistas, historiadores y filósofos, pasando por policías, abogados, criminalistas, médicos forenses y psicólogos, pero son pocos los escritores apasionados por el “Noir” procedentes directamente del mundo de la ciencia, la teoría y la investigación social. Antropólogo social, profesor universitario, investigador, articulista, ensayista y activista, Miguel Pajares es sin duda una de esas excepciones. Aunque su vocación original son las ciencias sociales, Pajares reconoce que su otra gran pasión es la creación ficcional. Además de autor de varios ensayos e informes sociológicos sobre inmigración, sistemas de asilo, refugiados y mercado laboral en España, también tiene una faceta como novelista a través de obras como Cautivas (Plataforma, 2013), una trama sobre la dramática trata de blanca por parte de las mafias de los países del Este, La luz del estallido (Edición Kindle, 2015), historia que indaga en los pasillos de la extrema-derecha europea. Este año acaba de publicar su tercera novela Aguas de venganza (Alréves, 2017), una trama que aborda el universo de la inmigración y las panteras y nos habla sobre el lado más dramático del periplo de unos individuos que solo pretenden escapar de la miseria, la barbarie y la injusticia. Es presidente de la Comissió Catalana d’Adjuda al Refugiat y miembro del Grup de Recerca sobre Exclusió i Control Social.

A lo largo de esta entrevista hablamos de política y sociología, así como de los muchos males que acechan a una Europa rodeada por el fantasma de los neofascismos y la intolerancia, pero sobre todo de literatura y de la faceta de Miguel como creador de imaginarios literarios.

Miguel Pajares

La mayor parte de tu producción ensayística anterior a tu faceta como novelista gira en torno a las cuestiones de los refugiados y la inmigración. Dime una cosa, Miguel, ¿los movimientos de población son el gran reto del siglo XXI?

Los movimientos de población han sido importantes en todas las épocas históricas; lo novedoso son las restricciones que ponen ahora los países occidentales, unas restricciones que están dañando severamente los derechos de las personas, porque se responde a la migración con represión, detenciones, impedimentos de entrada que generan miles de muertes… Y es importante que en lugar de esto lo que se haga es gestionar y canalizar bien las migraciones, porque, efectivamente, en este siglo serán mucho mayores. Además de la globalización, que invita a la movilidad, también el cambio climático generará nuevos movimientos migratorios.

Desconcierta que la incuestionada libre circulación de capitales contraste con las restricciones a la movilidad de las personas. No sé si pensar que la globalización, más que un modelo de desarrollo, no es en realidad otra cosa que una ideología pensada en beneficio de intereses muy concretos…

La globalización ha traído consigo una mayor penetración de las grandes empresas transnacionales en todos los rincones de la Tierra, además de un mayor poder del mundo financiero. Para bancos, fondos de inversión y empresas transnacionales no hay ya restricciones de ningún tipo; extraen mucha riqueza de países pobres y ello, en parte, es causante de las migraciones. Pero, efectivamente, mientras para quienes extraen la riqueza no hay barreras de ningún tipo, para quienes huyen de la pobreza sí las hay.

También has reflexionado mucho sobre la inmigración originaria de los países del Este. Supongo que la caída del Muro de Berlín y la desaparición del rígido control de los regímenes comunistas sobre los movimientos de población han tenido un papel importante en la situación actual.

Sí, esa migración fue importante a principios de los años noventa. Y hubo un repunte en torno al año 2000 de emigración rumana y búlgara. Pero los movimientos migratorios de rusos, que eran los que los países occidentales europeos más temían, fueron limitados. De Rusia salieron las personas que se consideraban étnicamente alemanas para ir a Alemania, los judíos para ir a Israel y pocos más. Fue un ejemplo en el que se demostró que hay demasiados prejuicios y miedos respecto a las migraciones. En Europa mucha gente se cree que todos los pobres del mundo quieren venir a nuestros países y no es así. Las migraciones se gestionarían mejor con menos prejuicios y menos represión.

Durante los años 90 vivimos laxistas ante dos de las grandes vergüenzas: las guerras tribales en Ruanda y el drama de la limpieza étnica en los Balcanes ¿Qué nos pasa a los europeos, hemos renunciado a los valores humanistas que están en las raíces de nuestra política y valores morales y culturales?

Parece que sí, que han pesado más los miedos y los prejuicios a los que me refería antes. Más que los valores de derechos humanos que parecían ser nuestros principales elementos de identidad. En Europa han crecido los partidos de extrema derecha con un discurso antiinmigración y antirrefugiados, y muchos otros partidos se han impregnado de ese discurso, de manera que ahora es el discurso dominante. Estos valores racistas y de extrema derecha no tienen nada que ver con los de derechos humanos que preconizan nuestras leyes y tratados, y nos llevan a una sociedad más parecida a la de los fascismos que a la que se creó con el Tratado de Roma, o sea que deberíamos tomarnos muy en serio la lucha contra ellos.

Al hilo de lo que comentas, parece también que el racismo diferencialista es uno de los pilares de los discursos anti-inmigración, mucho más sutil que el racismo decimonónico y, por lo tanto, más difícil de combatir puesto que juega con los imaginarios colectivos y simbólicos por decirlo en términos desafortunados, con el “choque de civilizaciones”.

Sí, ahora ya no se dice que los negros son inferiores o cosas parecidas, lo que la extrema derecha difunde es que las culturas de los que vienen son incompatibles con la europea. Buscan aspectos, como los relacionados con el rol de las mujeres o la laicidad, y los manejan a su gusto para “demostrar” que las culturas de los inmigrantes o los refugiados son dañinas para Europa. La realidad es que en todas las culturas hay aspectos que deben ser corregidos y superados, y que el encuentro intercultural es muy útil para mejorar en todo lo relacionado con los derechos humanos, pero lo que la extrema derecha hace es crear una dicotomía: ellos son los retrasados y nosotros los avanzados, y de ahí deduce que mezclarnos nos perjudica.

¿Y qué me dices de nosotros, los españoles? ¿vivimos hostiles ante la inmigración latinoamericana de los últimos años y la figura del “sudaca” está cada vez más arraigada en el imaginario colectivo? ¿hemos perdido la memoria de nuestros propios dramas colectivos?

Hay que recordar que cuando los republicanos españoles huyeron de las tropas de Franco al final de nuestra guerra civil no fue Francia ni otros países europeos quienes los recibieron mejor, sino México y otros países latinoamericanos. Allí encontraron una acogida generosa que les facilitó enormemente la reconstrucción de sus vidas. De modo que quizás sí, parece que hayamos perdido la memoria cuando imponemos los visados y otras medidas restrictivas a las personas latinoamericanas. Y lo curioso es que eso nos hace tanto daño a nosotros como a ellos, porque estamos limitando el enorme potencial que tiene la libre circulación de personas para la innovación y el desarrollo. Aparte de lo que ya antes decía, que esta represión de la inmigración nos convierte en una sociedad más autoritaria y menos democrática.

Tampoco somos muy receptivos ante el tema de los refugiados…

Los gobiernos europeos están tratando el tema de los refugiados desde la perspectiva de los que ellos llaman “lucha contra la inmigración ilegal”. Todos los mecanismos que han impuesto para impedir la inmigración irregular están sirviendo para cerrar el paso a los refugiados. Esto implica una vulneración de nuestras propias leyes de asilo, porque los refugiados son personas con derecho a entrar en nuestros países para presentar su solicitud de asilo, dado que todos los países europeos somos firmantes de la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de las Personas Refugiadas de 1951.

Durante la Guerra Fría, la amenaza soviética se convertía en el pretexto perfecto para cometer todo tipo de atropellos. Hoy parece que el yihadismo se ha sustituido al comunismo como chivo expiatorio…

El yihadismo violento es un problema real que hemos de afrontar, pero la forma como lo está afrontando Europa y los demás países occidentales es muy dañina, tanto para los musulmanes como para toda la ciudadanía. Se está trasladando al conjunto de los musulmanes la responsabilidad de los actos violentos de unas minorías, está creciendo la islamofobia y se está generando una brecha cada vez mayor entre los colectivos musulmanes y el resto de la sociedad, cosas que nos hacen daño a todos. Al yihadismo no podremos combatirlo nunca a base de islamofobia, porque eso lo que hacer es darle auge, lo combatiremos resolviendo los conflictos de los que se alimenta y facilitando la integración y la convivencia entre musulmanes y no musulmanes en nuestras sociedades.

¿Estamos, como ha pretendido el famoso islamólogo francés Gilles Kepel, ante el definitivo fracaso del nacionalismo árabe modernizador que tan bien representó Egipto en su momento?

El nacionalismo árabe modernizador fue socializante y a los países occidentales nos les interesó; bien al contrario, lo que se hizo desde el mundo occidental fue potenciar los movimientos islamistas para combatir a los gobiernos árabes laicos, debido a que éstos se habían vinculado más con el bloque soviético. Desde entonces, el laicismo árabe ha sido débil.

Te propongo que ahora ya no hablemos más que de literatura de verdad. ¿Por qué ese salto tuyo al ámbito de la creación ficcional? ¿la novela te está dando instrumentos de denuncia que ya no encuentras en las ciencias sociales?

En realidad, escribir novela era una vieja aspiración personal y, en un momento dado, creí que había llegado el momento. Pero es bien cierto que yo escribo novela con la misma intención con la que he escrito ensayo: con el propósito de transmitir algo, de denunciar injusticias o vulneraciones de derechos. Por tanto, la novela para mí es un instrumento para mostrar cómo es nuestra sociedad y para sensibilizar sobre las cosas que deberíamos cambiar. Eso lo había hecho con el ensayo y ahora lo hago también con la novela, y lo interesante es que con la novela se puede llegar a un público distinto del que lee ensayo.

¿Tuviste que replantearte una desconstrucción y reconstrucción de tu relación con la escritura? Te lo digo porque mientras el ensayo es más formalista y de retórica a veces bastante árida, la narrativa se revela más esteticista, rítmica, musical…

En cierto modo sí. La novela tiene unas reglas que no son las del ensayo. Lo que manda en la novela es el relato, la trama, y sólo se pueden incorporar las cosas que van bien a esa trama, no se pueden meter explicaciones con calzador. Además, en la novela, más que explicar cosas, lo que se ha de hacer es mostrarlas, o dejar que los personajes las muestren. Y luego está lo que dices del ritmo y la música: efectivamente, la novela ha de tener un ritmo creciente en el que la trama se va abriendo, en el que va fluyendo la historia, y eso es lo ha de determinar el relato, no las cosas que el autor quiere explicar.

Tu primera novela, Cautivas, recoge la experiencia de la prostitución y la trata de blancas vinculada a los países del Este. Tu bagaje previo sobre estas cuestiones te debió de ayudar mucho a efectos de lo que denominamos la “verosimilitud” ¿no?

Estoy escribiendo novelas sobre aquellas cosas que conozco, las cosas que he estudiado en mi trayectoria académica y las que conozco por mi trabajo social en distintas asociaciones. La inmigración, los refugiados, la lucha contra el racismo… Éstos son mis temas desde hace más de un cuarto de siglo. Sobre la trata de mujeres había participado en algún estudio y, además, había visto sus efectos dañinos por mi relación con población inmigrada de distintos países. También los temas de las novelas que han venido después versan sobre temas que tengo muy estudiados.

Abordemos precisamente Aguas de venganza. Un padre y su hijo se ahogan en una piscina después de una larga agonía. No hay sangre, pero sí mucha angustia ante una muerte irremediable. No sé si querías huir de los tópicos y facilones rituales de crueldad con las que algunos autores pretenden “enganchar” a sus lectores…

No, la crueldad aquí está justificada por todo lo que irá apareciendo en la novela. En el último capítulo se verá más claro; se comprenderá por qué se ha producido una situación tan dura en el primero, pero, naturalmente, los lectores han de esperar a llegar a ese capítulo. De todas formas, conviene tener en cuenta que las situaciones por las que pasan los inmigrantes y refugiados en el cruce de fronteras son dramáticas

El inspector Samuel Montcada ya protagonizó tus dos otras novelas, Cautivas y La luz del estallido, pero si tuvieses que presentárnoslo, ¿qué nos dirías de él?

Sí, también protagoniza la que tengo en escritura en este momento. Se trata de un policía honesto, pero no especialmente preocupado por los temas sociales. Éstos se los va encontrando en el devenir de sus investigaciones. En “Aguas de venganza” va sabiendo lo que pasa en la frontera sur, y los crímenes que sufren inmigrantes y refugiados, porque la investigación lo lleva a hablar con un conjunto de personas que han vivido esos crímenes. Es, además, un policía que tiene sus propios problemas personales: una pareja que lo ha dejado, un hijo adolescente con el que no se comunica fácilmente, etc. Pero advierto que no es un policía canalla, alcohólico y pendenciero, como tantos protagonistas de otras novelas, de modo que lamento defraudar a quienes buscan este tipo de personaje.

¿Es difícil encontrar la originalidad de un personaje, a la vista de lo más que saturado que está el género negrocriminal y de la tendencia al clonaje que se está produciendo?

La verdad es que yo no busqué la originalidad, en el sentido de distanciarme de los que había hasta el momento en la novela negra. Creé mi personaje de acuerdo con lo que yo quería escribir y transmitir, pero no me fijé en si se parecía o se diferenciaba mucho de los protagonistas de los demás autores.

¿Tuviste que superar algunos condicionantes ideológicos antes de darle voz y cara a tu personaje protagonista? Porque no me da la impresión que, ni como sociólogo ni como novelista, seas un devoto del mundo policial…

No soy devoto de la policía, pero tampoco antagónico. Todo depende de qué tipo de policía, qué órdenes recibe, etc. No obstante, en mis novelas aparecen muchas críticas a las actuaciones policiales, incluidas las que se hacen al cuerpo al que pertenece mi protagonista. Lo que sí he necesitado es ayuda para manejarme en las investigaciones policiales, y la he encontrado en un inspector al que machaco a preguntas mientras voy escribiendo y que me lee después los borradores.

¿Hay mucha distancia entre la representación ficcional del mundo policial y el policía real de carne y hueso con el que, por ejemplo, tú mismo te relacionas?

Por lo que se refiere al tipo de persona, quizá no hay mucha distancia, pero si hay diferencias entre lo que le pasa a mi personaje y lo que les pasa a los policías reales. Digamos que normalmente no tienen casos tan interesantes y que sus investigaciones son más rutinarias y aburridas. Aunque esto debe de tener excepciones, claro.

En tu novela hay empatía entre los policías, pero no estoy seguro que sea así en la realidad…

La empatía y la colaboración se producen entre policías de distintos cuerpos que se conocen personalmente desde hace muchos años. Pero en la realidad la colaboración entre cuerpos policiales tiene muchas deficiencias, según lo que a mí me explican.

A pesar de que la ambientación policial está muy presente, el “procedimentalismo” no es el verdadero dinamizador de la obra y parece que haces más énfasis en el “por qué”, que el “quién”, lo que pone tu novela más cerca del “Noir”, que de la novela policial o enigma…

Sí, lo que a mí me interesa es el contexto social en el que se producen los crímenes. Creo que esto es así en buena parte del género negro, pero en mis novelas es muy acusado. La crítica social que se vierte en ellas es el componente principal de la narración. Además, yo trato de ser muy riguroso al describir ese contexto social: me documento mucho sobre cada asunto que abordo.

Ahora que mencionas esa parte social, se habla mucho de renovar al género negro, sus problemáticas, ambientaciones, universos simbólicos…

La novela negra nació en los años 30 en Estados Unidos, cuando estaban viviendo la gran depresión y el crimen organizado estaba creciendo. Los escritores que la impulsaron quisieron mostrar la realidad social en la que se producían los crímenes, y lo hicieron con mucho acierto. Ahora es cierto que hay muchas novelas que se presentan como del género negro en las que es muy difícil ver ningún tipo de contextualización social ni de crítica social. Hay de todo, pero quizás está bien que sea así.

La Benemérita tampoco se libra de tu mirada crítica, no sé si querías distanciarte de las representaciones demasiado complacientes sobre la Guardia Civil…

La Guardia Civil es el cuerpo policial que está asumiendo el control de la frontera sur; es el que protagoniza muchos actos de represión contra los refugiados e inmigrantes que tratan de entrar; también es el que realiza las “devoluciones en caliente”, que son devoluciones ilegales. Si la novela da cuenta de estas situaciones, la Guardia Civil no puede quedar muy bien parada. Pero en la propia novela se muestran situaciones en las que su labor es humanitaria. No hay una crítica global a la Guardia Civil, lo que hay es una severa crítica a determinadas actuaciones.

¿Por ejemplo?

Aguas de venganza está basada en unos hechos que se han producido realmente. No puedo decirlos, porque los lectores se han de encontrar con ellos, pero en la nota de autor del final de la novela sí se dicen.

La novela juega también con la “historia de vida” de los personajes… No sé si quizás querías romper con la imagen de la inmigración como una masa amorfa, recordándonos que detrás de cada inmigrante hay una trayectoria personal, a veces particularmente dramática.

Así es. He querido mostrar los motivos, los anhelos, las inquietudes, los miedos de esas personas que tratan de cruzar las fronteras. Los personajes africanos que aparecen en la novela tienen un nombre y una historia personal que se va mostrando en los relatos. Para construirlos, me he basado en historias reales. Por tanto, lo que les pasa a los personajes de la novela les ha pasado de verdad a algunas personas.

¿Qué te parece la típica frase “que protesten contra sus gobiernos”?

Quienes dicen eso muestran una gran ignorancia. Los africanos ya protestan contra sus gobiernos, pero el problema es que esos gobiernos los estamos sosteniendo desde occidente. Las élites que gobiernan los países africanos son también parte de las grandes compañías que están extrayendo la riqueza de esos países.

Veo también que no eres nada “moralizador” y que las fronteras entre el bien y el mal son en realidad muy frágiles en tu obra.

Sí, esto es algo que sobre todo se aprecia en la parte final de la novela. Pero, claro, no lo puedo explicar porque sería un spoiler muy grande.

¿Tendremos otra cita literaria con Samuel Montcada o te está volviendo a entrar el hormiguillo del ensayo?

Sí, como te he dicho hay una cuarta novela en marcha también protagonizada por Samuel Montcada. Pero yo había escrito ensayo durante muchos años y en este momento tengo también en mente un libro de ensayo que vendrá después de la cuarta novela. Prometo informarte de inmediato cuando los próximos libros estén a punto de ver la luz.

Pues quedamos todos a la espera…

Puedes seguirnos en Google+, Twitter y Facebook

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s