Novela: “El beso de Tosca”, de Nieves Abarca y Vicente Garrido

Teresa Suárez

El 19 de agosto de 2018, ante el grupo de lectores, escritores y reseñadores de novela negra y policial que integran la banda de Calibre .38, una de sus colaboradoras habituales, convocada por el jefe, presta declaración para hablar de su reciente desencuentro, a propósito de Tosca, con Nieves Abarca y Vicente Garrido.

Pregunta. Levanta la mano derecha. ¿Juras solemnemente decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, por la gracia de Dios?

Respuesta. Lo juro.

P. Di tu nombre completo para que conste en el acta.

R. Teresa Suárez Fernández.

P. ¿Entiendes que estás prestando testimonio bajo juramento?

R. Lo entiendo.

P. ¿Entiendes que al haber jurado decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, si mintieras y engañaras intencionadamente a la banda, podrías ser acusada de perjurio y obstrucción de la justicia negra y criminal?

R. Lo entiendo.

P. Cuéntanos como se inició tu relación con los autores citados.

R. En el curso Análisis del perfil criminológico y futura detención de criminales violentos, que realice en la UNED, estudiamos el caso de Joaquín Ferrándiz Ventura, el asesino de Castellón. El estancamiento de las investigaciones llevó a la UCO a solicitar la colaboración del criminólogo y psicólogo Vicente Garrido Genovés, profesor titular de la Universidad de Valencia. El perfil criminológico elaborado por Garrido (perfil geográfico, modus operandi, victimología y firma) facilitó la detención de Joaquín Ferrándiz. Fue la primera vez en España que una fuerza de seguridad utilizaba esta herramienta para resolver un caso de asesinatos en serie.

Mi interés por el tema me llevó a comprar y leer su libro Perfiles criminales en el que, curiosamente, habla de Anders Breivik, el asesino confeso de la matanza en la isla de Utøya, cuya proeza (atacar a “los cachorros de los izquierdistas como un mensaje inequívoco de que los intelectuales y la elite política no eran sino unos traidores al pueblo real que sufre la invasión musulmana”) lo convierte, en El beso de Tosca, en el Salvador que enseña a la célula terrorista llegada de las tierras del Norte el camino a seguir (“dos atentados, uno para despistar a la policía y tener tranquilidad en el objetivo más importante”) para defender la Civilización Occidental de la “horda musulmana” que “se mezcla con nuestra sangre pura y nos arrebata nuestros derechos y nuestra libertad”. A Nieves Abarca no la conocía.

P. Para dejarlo claro, ¿sentías algún tipo de animadversión hacia estos autores o hacia su novela?

R. No. Todo lo contrario. Mi admiración por Garrido, y las enfebrecidas reseñas que otros compañeros de Calibre .38 escribieron sobre novelas anteriores de esta pareja literaria me impelían irremediablemente a desear su lectura. De hecho fui yo quien te preguntó si me la podías conseguir.

R. ¿Lo hice?

R. Me dijiste que conocías a la parte femenina del dúo y que, tras hablar con ella, la editorial iba a enviarme un ejemplar a casa.

P. ¿Lo hicieron?

R. No. Esperé un tiempo prudencial y no me llegó. Pero como seguía teniendo mucho interés en leerla, reservé el libro en la biblioteca pública de mi ciudad (por cierto, tuve que esperar casi un mes para conseguirlo porque estaba muy solicitado).

P. ¿Qué esperabas encontrar?

R. Monstruos. Oscuridad. Que el hecho de contemplar lo peor del ser humano me hiciera reflexionar sobre mis más oscuros pensamientos, vicios, debilidades o miedos. Es decir, que esta lectura me empujara a asomarme a mi propio abismo y mirar directamente a los ojos de mi mitad malvada y retorcida, el Mr. Hyde que todos llevamos dentro.

P. ¿Y qué encontraste?

R. Vacio, insipidez, vacuidad. La nada más absoluta. Una ausencia total de emoción, de profundidad, de análisis psicológico.

P. Algo dura, ¿no crees?

R. Puede, pero es que son más de quinientas páginas para un thriller demasiado largo, tedioso, profundamente soporífero y, jugando con su título, “tosco”.

P. ¿En serio?

R. Sí. Chantaje, extorsión, robo, corrupción, timbas ilegales de póker en salones exclusivos, combates de boxeo amañados, trata de seres humanos con fines de explotación sexual, asesinos en serie, torturas varias que pese a incidir en su descripción (“Raúl no pudo evitar sentir una arcada al ver como los testículos de Rusty surgían parcialmente de su boca”) no consiguen perturbarte de la manera en que lo hace, por ejemplo, Pierre Lemaitre en Alex o Camille, terrorismo… ¡Toda una enciclopedia del crimen organizado y desorganizado!

En cuanto a los personajes, los hay para todos los gustos: empresarios corruptos, sicarios malos y peores, cantantes de ópera buenos y mejores, boxeadores embrutecidos frente a otros muy leídos, aguerridas reporteras de investigación de físico espectacular, una detective privada no demasiado ducha en la materia, un titiritero que con su pericia y capacidad de improvisación deja en ridículo a las fuerzas y cuerpos de seguridad, un Mosso d’Esquadra poco espabilado, un capitán de la Guardia Civil homosexual, “hombre de pelo en pecho”, que no ha salido del armario ni piensa hacerlo y, por supuesto, un criminólogo que apenas pasa de puntillas por la trama.

Por cierto, puestos a novelar el atentado de Barcelona, y convertir en parte del elenco a la Alcaldesa o al President, encuentro imperdonable que, obviando su potencial para convertirse en un personaje noir de los que dejan huella, no hayan incluido al Ex Mayor los Mossos d’Esquadra: “Circunspecto, serio, autoritario, arrogante y seguro de sí mismo, era inevitable que una aficionada a lo negro y criminal, como yo, cayera rendida a los pies del comisario real más literario que he visto, digno de protagonizar cualquier novela policiaca con garantía de éxito. Me preguntó si Josep Lluís, que comparte con el comisario Montalbano de Camilleri década, inteligencia y un genio endiablado, será consciente, como le ocurre a Salvo, de la admiración que despierta entre las féminas: un tipo normal, sí, pero con un especial e irresistible atractivo”.

Una lista completa de Spotify, con especial devoción por Steven Morrissey, que estoy lejos de compartir, y una referencia a Gustav Mahler que, inevitablemente, me trajo a la memoria Noche de Bernard Minnier, otro auténtico tocho noir.

Lo de que una capitana de la UCO, algo mucho más exótico que el exótico rostro de quien ostenta esa dignidad, dura como el pedernal, de repente descubra las bondades de ser una mujer florero me chirria que no veas. Pero es la cita con una desconocida en el cementerio de Pére-Lachaise de París lo que me ha dejado completamente K.O.

P. ¿Crees que los demás lectores pensarán lo mismo que tú sobre El beso de Tosca?

R. Por supuesto que no. Cada persona es un mundo y, al final, la calidad percibida es una función de la diferencia entre las percepciones y las expectativas de los clientes. Si las expectativas no se cumplen será rechazada, pero si se superan con creces ganará el beneplácito del lector, pondrá en marcha el sistema “boca a boca”, la mejor fuente promocional jamás inventada, y la novela pasará, por derecho propio, a ingresar en la selecta lista de “los 10 libros más vendidos”.

P. ¿Qué me dices del final?

R. Es lo que yo llamo un final macedonia: una ensalada de todas las frutas que tienes en la nevera, aderezadas con azúcar, licor o zumo, que conforma un postre ligero, fácil de preparar y saludable por el poco esfuerzo que cuesta digerirlo.

P. Parece que tu opinión ha quedado bastante clara, ¿quieres añadir algo antes de que el grupo se retire a deliberar?

R. Sí. Debo decir, aunque me perjudique, que lo que menos soporto, y últimamente parece estar de moda, es que los escritores utilicen la plataforma que ofrecen las páginas de sus novelas para lisonjear a otros autores del género con los que suelen compartir mesa y cartel en las semanas negras que se celebran a lo largo y ancho del territorio nacional. En el caso que nos ocupa, las referencias a Carlos Zanón y Toni Hill (en varias ocasiones), Susana Hernández, Empar Fernández o Graziella Moreno, recuerdan a una página del Círculo de Lectores dedicada a la novela negra actual. Es como si, a la hora de relacionarse entre ellos, estos escritores siguieran un código de honor bastante corporativista; una omertá que no impide hablar para ensalzar lo bueno pero que exige callar lo malo, si es que lo hay. ¡Las reseñas negativas escasean en este mundo!

P. Bien, ahora el grupo dictará sentencia. Compañeros y compañeras, ¿cómo encontráis a la acusada?

Respuesta, todos a una. CUUUL-PAAA-BLEEE.

El beso de Tosca

Nieves Abarca y Vicente Garrido
Ediciones B

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4 comentarios en “Novela: “El beso de Tosca”, de Nieves Abarca y Vicente Garrido

  1. Leí hace poco “El beso de Tosca” y según esa reseña creo que una de los dos, se ha confundido de libro.

    Pero como para “gustos hay colores” paso a elevar a definitivas mis conclusiones sobre el presunto delito que aquí se juzga: ¿Realmente tiene tanta importancia que la editorial te suministrará un ejemplar, como para que forme parte de la reseña? ¿Se trata de algún tipo de vendetta por no tener libros gratis?. ¿Realmente esperabas un ensayo de criminologia? Hay multitud de ellos, pero no debe confundirse con novelas de ficción (suspensión de la incredulidad). Y lo que más me inquieta: ¿Era necesario destripar salvajemente el libro para reseñarlo?

    • Hola lectora:

      Intentaré contestar a todas tus preguntas.

      ¿Realmente tiene tanta importancia que la editorial te suministrará un ejemplar, como para que forme parte de la reseña?: En absoluto, pero me pareció gracioso incluirlo en el interrogatorio que simula reseña.

      ¿Se trata de algún tipo de vendetta por no tener libros gratis?: Te aseguro que no. Por fortuna mi sueldo, aunque no es muy allá, me permite comprar algunos libros de vez en cuando. Es más, la mayoría de reseñas que hago para Calibre, salvo contadas ocasiones, son de libros o películas que yo me pago (de esto puede dar fe el Boss de la Revista). Y cuando no tengo dinero, o no me apetece gastarlo, siempre puedo recurrir, como indico en la reseña, a la maravillosa biblioteca que hay en mi ciudad. Al decir lo de la editorial únicamente pretendía dejar constancia del interés que tenía por leer este libro.

      ¿Realmente esperabas un ensayo de criminología? Está claro que no, pero si esperaba un tratamiento del fenomeno delictivo más profundo y unos personajes con una psicología más compleja.

      ¿Era necesario destripar salvajemente el libro para reseñarlo?: ¿Perdona? ¿Me puedes decir que es lo que he destripado? ¿Desvelo algo de la trama o de quien o quienes son los asesinos y quienes no? Decir que me chirría lo de la capitana de la UCO o que me mata la escena del cementerio de París, ya me dirás tú que es lo que revela si no has leído la novela.

      Mira, yo dejo muy muy claro que mi opinión no va a coincidir con la de otros lectores porque, que un libro te guste o no depende de lo que esperas encontrar y lo que efectivamente te encuentras.

      Sé de sobra que las reseñas negativas molestan a mucha gente pero, como siempre digo, es mi opinión y nada más que mi opinión que (como queda también patente en el enlace que incluyo a reseñas de otros colaboradores) ni siquiera coincide con la del resto de los compañeros de Calibre 38.

      Si es que lo he hecho, siento haberte disgustado.

      Un saludo.

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