El rincón oscuro. ¿Megalópolis, por fin?

Jesús Lens

Soy persona poco proclive a saltar, como pueden atestiguar mis compañeros de baloncesto, atónitos al ver cómo se me escapan los rebotes a manos de jugadores ostensiblemente más bajos, pero con mayor capacidad de bote.

Recuerdo saltar con el gol de Mijatovic, por ejemplo. O cuando escuché en la radio que el Real Madrid había fichado a Drazen Petrovic y en los conciertos de Rage Against The Machine. Pocas veces más.

Les pongo en antecedentes porque el pasado sábado por la noche, al leer que Francis Ford Coppola estaba preparando la filmación de Megalópolis, pegué tal brinco que acabé colgado de la lámpara de mi habitación.

Les cuento otro secreto: tengo entre manos un nuevo proyecto a caballo entre lo literario y lo cinematográfico. Provisionalmente se titula Las películas más grandes jamás filmadas y hace honor a su nombre: escribo sobre sonados y mastodónticos proyectos cinematográficos que nunca terminaron convertidos en película. Del Nosotromo de David Lean a El corazón de las tinieblas de Welles, pasando por el Stalingrado de Sergio Leone, el Napoleón de Kubrick o el Dune de Jodorowsky.

En esa nómina de películas imposibles, invisibles y solo soñadas, la Megalópolis de Coppola ocupa uno de los lugares de cabecera. Porque desde que tengo uso de razón cinematográfica se oye hablar de una película que… ¿será posible, por fin?

Todos los medios de comunicación titularon más o menos de la misma manera, el día del cumpleaños del cineasta italoamericano: Coppola anuncia el rodaje de Megalópolis al cumplir 80 años. Se trataría, por supuesto, de su proyecto más ambicioso desde El Padrino III, filmada en 1990.

La fuente original que provocó el tsunami fue la revista Deadline, que publicó una pequeña entrevista con el director con motivo de su cumpleaños. Nervioso y excitado, me lancé sobre la entrevista en cuestión. ¿Y que nos encontramos? Buenos deseos y mejores intenciones, pero nada realmente concreto.

Que el guion está escrito -nada que deba sorprendernos, dado que es un proyecto muy, muy antiguo- que necesita un gran reparto y que el cineasta ha comenzado a hablar de manera informal con algunas estrellas -“he escuchado el nombre de Jude Law entre aquellos que potencialmente podrían participar en la película”, puntualiza el entrevistador, con exquisito esmero. Y que Coppola está firmemente decidido a poner al servicio de esta gran producción toda su experiencia y bagaje, acumulados a lo largo de su larga y fructífera carrera.

De lo que no se habla es de pasta. De parné. De productores. Y, cuando se trata de una gran producción de Hollywood, máxime si hablamos de un director como Coppola, la cuestión del dinero debería estar bien clara antes de empezar a soñar con Megalópolis.

Porque Coppola es un gran maestro, también, en arruinar a su productores. Empezando por él mismo. Se arruinó con Apocalypse Now, hipotecando todos sus bienes y, después de recuperar la inversión… ¡volvió a arruinarse, total y definitivamente, con Corazonada, una de las grandes catástrofes económicas de la historia del cine!

Desde entonces, Coppola solo consiguió trabajar por encargo y los éxitos de El Padrino III y Drácula le sirvieron para pagar deudas. En estos últimos años, lo que le da dinero son sus inversiones inmobiliarias en hoteles de Belice y sus vinos del condado de Napa.

Permítanme ser pesimista, pero no me veo haciendo cola en el cine, el día del estreno de Megalópolis. Tampoco me veo rastreando los portales de internet, en busca de una entrada para la primera sesión. Pero pueden creerme: si llegara el día, no tendría empacho alguno en comerme esta crónica con patatas fritas y ketchup, brindando con una cerveza bien fría a la salud de uno de los grandes maestros de la historia del cine.

A todo esto: Megalópolis contaría la lucha a brazo partido entre un arquitecto y el alcalde de una Nueva York destruida por un cataclismo. Se enfrentarían por volver a levantar la ciudad, pero de acuerdo a una utopía arquitectónica y no a los intereses espúreos de las clases económicamente dominantes. Como en tantas ocasiones anteriores, Coppola quiere narrar la historia de un visionario emprendedor disruptivo enfrentado al poder financiero clásico que trata de imponer su criterio a toda costa.

Pero no se consientan. Lo señala el propio Coppola en la entrevista con Deadline: está retirado de las grandes producciones, ahora mismo. De hecho, su trabajo más reciente es… un libro: El cine en vivo y sus técnicas. En España lo ha publicado Reservoir Books y en él podemos leer su encendida defensa de un modelo de producción por completo alejado del mainstream hollywoodiense: “Mi sueño es realizar algún día una producción de cine en vivo a partir de mi propio guion”.

Ojalá. Ojalá que Megalópolis acabe siendo uno de los grandes estrenos del 2020, del 2021 o del 2022. Mientras, volveremos a ver la saga de El Padrino, disfrutaremos del nuevo -y definitivo- montaje de Apocalyse Now también prometido por Coppola y seguiremos imaginando cómo se vería en pantalla una de las películas más grande jamás filmada.

@jesus_lens

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