Háganse con ‘Soy un ángel perdido’, la novela gráfica más reciente del gran Jordi Lafebre, publicada por Norma Editorial, como su obra anterior, y que es una gozada. Si ustedes aún no la conocen, prepárense a flipar y a amar locamente a Eva Rojas, la psiquiatra más original, diferente y a contracorriente del cómic contemporáneo.
Así nos la encontramos en esta ocasión: “Vuelvo a estar delante de un cadáver, pero esta vez estoy metida en un buen lío. Tengo que contarle al doctor Llull y a la policía todos los detalles de la semana pasada: la desaparición de uno de mis pacientes, mi enfrentamiento con un grupo de neonazis… Lo que está claro es que se me da muy bien resolver crímenes. ¿Y las voces de mi cabeza? Siguen ahí, pero estoy aprendiendo a controlarlas”.
A partir de ahí, ‘Soy un ángel perdido’, subtitulado con todo el acierto y la contundencia como ‘Un thriller de Barcelona’, nos sumerge en una trama en la que los movimientos neonazis desempeñan un papel esencial. Y la vida en los barrios, claro.
Así lo explica el autor de este cómic extraordinario, recordando su juventud en una barriada de Barcelona: “Entrábamos en el mundo de los adultos eligiendo un bando y ahí nos organizábamos en grupos a los que nos adheríamos por afinidad y proximidad”. ¿Qué les voy a contar que no sepan? La ropa, el pelo, la música, los pósters en las paredes de nuestros cuartos, los bares que frecuentábamos… Hippis, metaleros, punkis, pijos y… ¿neonazis?
“Que un chaval de barrio obrero se declare de ideología nazi y fascista siempre me ha parecido excesivo. Hay una gran diferencia entre crecer en un ambiente obrero y cometer un holocausto. Era una exageración. Y todas las exageraciones tienen un lado cómico. Los nazis del barrio se creían que infundían miedo y respeto, pero en realidad daban risa”, explica Jordi.
Ojo, que Lafebre no frivoliza sobre la cuestión. La pone en contexto y la convierte en parte esencial de una trama apasionante y de la mayor actualidad, por supuesto.
¿Y eso de las voces en la cabeza de la protagonista, que para colmo es psiquiatra, además de dedicarse a ‘jugar’ a ser poli? Lo tendrán que descubrir ustedes. Y ojo al hálito lorquiano de algunos pasajes, en absoluto forzado o metido con calzador.
Si son ustedes seguidores de esta sección debería sonarles el nombre de Jordi Lafebre, que ya hemos escrito de su igualmente portentoso ‘Carta blanca’ y de ‘Soy su silencio’, en el que ya aparecía Eva Rojas en todo su esplendor. Por supuesto, son lecturas independientes que se van enriqueciendo mutuamente hasta constituir un universo propio.
Terminemos hablando del autor. Lafebre nació en Barcelona. Se formó como ilustrador y diseñador gráfico en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, y posteriormente, se especializó como historietista en la prestigiosa escuela Joso. Tras conocer a Zidrou, guionista belga afincado en España, comienza a trabajar para el mercado franco belga, primero en la revista Spirou.
Su primera gran obra en solitario, ‘Carta Blanca’, fue aclamada por la crítica y los lectores, además de ser galardonada con el Mejor Cómic del Año en los Premios Uderzo 2021. Ese mismo año se destacó en la Selección de Esenciales de ACDCómic y en la Selección Oficial del Festival Quai des Bulles Saint-Malo.
Su segundo trabajo en solitario fue ‘Soy su silencio’, obra con la que logró importantes premios y menciones, como el de Mejor Cómic de Género Negro o el Premio de las Librerías francesas en el Festival de Angoulême de 2024.
¿Convencidas? ¿Convencidos? Pues de cabeza a su librería favorita en busca de ‘Soy un ángel perdido’.
Jesús Lens
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