“Perdida (Gone Girl)”, de Gillian Flynn, por Ricardo Bosque

650_GM26821.jpgRicardo Bosque

Llega Perdida (Gone Girl) a casa y no lo hace sola, sino acompañada por elogiosos comentarios de esos que adornan los lanzamientos literarios de relumbrón, los típicos que se suelen ver en las vistosas fajas que comprimen los libros, que tan poco me gustan y que dicen cosas como “la Patricia Highsmith del siglo XXI”, “el ebook más leído en la historia”, “puesto número uno de la lista de más vendidos de The New York Times”… Esas cosas que, a priori, no me animan precisamente a leer un libro sino más bien todo lo contrario. Los prejuicios -injustos en ocasiones- acerca de lo que se suele conocer como best-seller.

Pero claro, la novela la publica Mondadori en la colección Roja & Negra dirigida por Rodrigo Fresán, y eso lo cambia todo, al menos para mí, al ser la colección en la que se han editado a algunos de los autores que más me han impactado en los últimos años, como pueden ser Jake Arnott, Don Winslow, John Gregory Dunne o Michael Koryta.

Al tajo, entonces.

Empieza la novela de un modo pausado, una novela dividida en tres partes -más bien diría yo dos partes y un largo epílogo- de las que la primera está íntegramente dedicada a ponernos en antecedentes, a conocer a los dos protagonistas de la historia –Amy Elliot y Nick Dunne-, a conocerlos tan bien como se conocen entre ellos.

A Amy Elliot la conoceremos en efigie, a través de fragmentos de su diario pues Amy, la Amy de carne y hueso ha desaparecido el día de su quinto aniversario de boda. Y ya se sabe -lo dicen siempre los medios de comunicación y la opinión pública, y los medios de comunicación y la opinión pública jamás se equivocan- que cuando una esposa desaparece en sospechosas circunstancias hay que poner inmediatamente al marido bajo el microscopio.

A través de ese diario, pues, sabremos que Amy fue una niña perfecta, la niña ideal que ansían todas las familias de clase media. Tanto es así que sus padres, psicólogos ambos, empalagosos hasta la médula los dos, plagiaron su vida creando a la Asombrosa Amy, protagonista de una serie de libros dirigida a adolescentes que, rápidamente, se convirtió en el éxito literario que acompañó a varias generaciones de norteamericanos.

Neoyorquina de pura cepa, mimada pero en absoluto ñoña ni convencional ni estereotipada -que nadie piense, por favor, en diarios de Bridget Jones o similares-, sabremos también cómo Amy conoció a Nick, currante de la América profunda, la de Missouri, aunque residente también en la gran manzana y dedicado al periodismo hasta que la crisis de 2008 llevó al cierre de buena parte de la prensa -entre otras cosas- del país.

Trasladados a raíz del despido de ambos a la ciudad natal de Nick, es ahí donde iremos sabiendo más de este último, concretamente a partir del momento en que la policía comience a investigar la enigmática desaparición de la esposa rompiéndose así -o interrumpiéndose, al menos, nadie ha dicho que Amy haya muerto, solo ha desaparecido- el matrimonio perfecto.

Gillian Flynn y Reese Whiterspoon, Amy Elliot en la futura adaptación cinematográfica de la novela

Gillian Flynn y Reese Whiterspoon, Amy Elliot en la futura adaptación cinematográfica de la novela

Conoceremos a la pareja, repito, al ritmo pausado que impone Gillian Flynn, un ritmo que puede resultar demasiado lento para los más puristas del género, a quienes me puedo imaginar ansiosos o desconcertados con esa prometida trama criminal, esa similitud con la incomparable Patricia Highsmith que no acaba de verse con demasiada claridad. Y son casi 300 páginas de un total de 557 las que deberemos disfrutar -repito, disfrutar- con los sentidos bien abiertos pero sin un muerto que llevarnos a la boca hasta que, ¡zas!, bofetada en toda la cara nada más pasar la página en gris que separa la primera de la segunda parte, momento a partir del cual nos enfrentamos a una condenada película que hará las delicias de los aficionados al mejor film noir y hará comprender al lector que la dulce y calmada escritora Gillian Flynn posee una de las mentes más retorcidas que se puedan encontrar a este lado del Mississippi.

Nada puedo decir de esa segunda parte ni del largo epílogo al que hacía referencia antes y que casi aporta un toque de comedia macabra a la historia, nada para no sustraer al lector -al lector en general y al apasionado por el género negro en particular- el placer de enfrentarse a una de las historias mejor tramadas y mejor contadas que ha leído un servidor en los últimos años.

Bueno, sí, sí puedo añadir algo pero no es más que un ruego a los puristas a los que me refería antes: tengan paciencia, déjense llevar por las primeras 300 páginas pero sin relajarse, recuerden aquello de que todo lo que se lea y olvide podrá ser utilizado en su contra cuando la trama se vaya ennegreciendo al ritmo que Flynn desea hasta convertirse en todo un clásico criminal.

Dicho todo esto, añadir que habrá que esperar todavía unas semanas -21 de marzo, según informa la editorial- para que la novela llegue a los escaparates de las librerías. De momento, a salivar y a hacer un hueco en nuestras estanterías para el que será, indudablemente, uno de los bombazos literarios del año.

 

Perdida (Gone Girl)
Gillian Flynn
Trad.: Óscar Palmer
Mondadori Roja & Negra
 
 

2 comentarios en ““Perdida (Gone Girl)”, de Gillian Flynn, por Ricardo Bosque

  1. Pingback: Perdida, de Gillian Flynn | Viaje alrededor de una mesa

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