“Perdida (Gone Girl)”, por Teresa Suárez

perdida-cartel-pic33dTeresa Suárez

Aquellos que deseen informarse sobre la novela en la que está basada esta película, Perdida de Gillian Flynn, pueden leer la reseña que Ricardo Bosque, The Boss de Calibre .38, escribió allá por los albores de año 2013.

Para los que prefieran enfrentarse primero a la visión que de la misma nos ofrece David Fincher (director que domina el género como ya demostró en películas como Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres, Zodiac o Seven), les cuento: el día en que celebra su quinto aniversario de boda, tras tomarse una copa mañanera en el bar que tiene a medias con su hermana, al regresar a casa Nick Dunne se encuentra con que su esposa Amy no está.

Extrañado, aunque no demasiado intranquilo, Nick notifica su desaparición. La policía, pese al poco tiempo transcurrido, ante los indicios de violencia hallados en el hogar del matrimonio decide iniciar una investigación que ya desde sus inicios irrita e incomoda al señor Dunne.

Recurriendo a la analepsis, o  flashbacks,  como prefieran, el director conecta escenas del pasado con el presente para narrarnos la vida de la pareja desde que se conocieron. Según avanza la historia la versión de los hechos ofrecida por Nick comienza a tambalearse y el retrato de felicidad doméstica que intenta vendernos se vuelve cada vez más abstracto e indefinido.

Las pistas, las falsas apariencias, personajes con doble faz, los interrogatorios, no podía dejar de pensar en el Cluedo ¿lo conocen? Se trata de un juego de mesa de misterio y asesinato que requiere la participación de, al menos, tres jugadores, y que persigue descubrir quien mató a un personaje, en qué habitación y con qué arma. El objetivo es deducir los detalles del asesinato, algo que se logra enviando suposiciones a otros jugadores. Cuando un jugador cree que sabe la solución puede hacer una acusación en regla.

Durante el dispositivo de búsqueda que monta la policía, en el cual colaboran familiares, amigos y vecinos, Nick es el único que parece mantener la calma. De hecho la amabilidad con que trata a todo el mundo, la sonrisas que regala a diestro y siniestro y su visible falta de preocupación, consiguen que, merced al acoso mediático al que está sometido, la opinión pública lo vea como un psicópata asesino mucho antes de que existan pruebas que lo incriminen y, lo más importante, mucho antes de tener un cadáver.

Perdida es un thriller con muy buenas interpretaciones, sobre todo la de ella, Rosamund Pike, y la de Neil Patrick Harris, aunque para ser sinceros hasta Ben Affleck con su inexpresiva cara, o precisamente gracias a ella en esta ocasión, resulta bastante creíble.

No puedo contarles más sin revelarles el final pero puedo darles una pista: cuando la película acabó, en una sala enorme bastante llena, como corresponde a una película de estreno precedida de una buena campaña promocional, durante unos segundos nadie se movió. Salvo la irritante música del final, en el mejor estilo de Psicosis en la celebre escena de la ducha, no se oía ni una mosca. ¡Nos quedamos, con perdón, verdaderamente acojonados y con los ojos muy abiertos por la sorpresa!

Ya lo dice la publicidad de la película: “En toda historia hay tres versiones: la de él, la de ella y la verdad”.

Perdida es un juego desconcertante, perverso, sibilino, oscuro y fascinante, donde nada ni nadie es lo que parece.

Pero, aviso, engancha a los jugadores.

¿Se animan a desentrañar este retorcido misterio?

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