Novela: “El ejecutor”, de Geir Tangen

Sergio Torrijos Martínez

De Noruega, nada menos… Lo sé, sé de sobra que me lo han advertido muchas veces. Compañeros de Calibre .38 me dicen que esa mina está agotada, que la narrativa escandinava pasó a mejor vida hace años, que pasarán décadas hasta que un nuevo Mankell aparezca por las librerías pero me sigo resistiendo.

Con la fe de los conversos afirmo que nos quedan la señora Fossum, Persson y alguna que otra joya escondida al final del fondo de las editoriales, pero tengo que reconocer que aquel filón de novela nórdica está llegando a su fin, más aún cuando en la portada nos ponen esas frases para atraer a los lectores:

“Tiene intriga, sorpresas y sentido del humor…”

Yo ya me hacía leyendo a un nuevo Persson, cuyo sentido del humor es soez, socarrón y me encanta y sí, tienen razón quienes piensen que cómo se me ocurre fiarme de lo que ponen en las portadas, pero uno tiene esa manía, esa esperanza de encontrar algo bueno.

Para los que hayan leído hasta aquí les puedo ahorrar el viaje de doscientas páginas.

El sentido del humor debe ser noruego porque ni he sonreído, creo que quién escribió esas líneas en algún medio leyó otro libro o tiene un sentido del humor extraño, ajeno a cualquier consideración de lo humano. La novela no tiene ni un guiño que te haga sonreír, porque a partir de la página ochenta me dediqué a seguir leyendo más bien para encontrar ese momento gracioso, algo que me recordará que Pajares y Esteso no se han retirado, pero nada, todo fue en vano. Si algún lector noruego o que conozca el país se ha tronchado con la lectura, que por favor me lo indique, tal vez los chistes o las gracias no sean comprendidas a primera lectura o sean de esas llamadas inteligentes, que a algunos nos cuesta entender.

Prosigamos con la frase y pasemos a las sorpresas. Pocas, porque se ve con claridad qué ocurrirá, es más la sorpresa con los devaneos de los protagonistas en una investigación y con unos hechos clarísimos, todos dan vueltas alrededor de la verdad como para alargar el relato, mientras el lector entiende y sabe que la verdad va por otro lado. La sorpresa proviene de la ingenuidad del autor más bien.

La intriga, huy la intriga, la intriga es saber donde puede aparecer ese chascarrillo y esa frase graciosa, en qué página veremos algo así, ahí, ahí está la intriga.

No digo más que luego todo se sabe, si leen la novela y se destornillan de risa, por favor explíquenme el chiste.

El ejecutor

Geir Tangen
Trad.: Gundersen Bente
Reservoir Books

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Un comentario en “Novela: “El ejecutor”, de Geir Tangen

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