8 de marzo en clave criminal

Teresa Suárez

En el Día Internacional de la Mujer, esto quiere ser un homenaje…

A las VÍCTIMAS

Reales…

Elizabeth Short, joven aspirante a actriz, asesinada en Los Ángeles en 1947. La truculencia del crimen (sin resolver) lo convirtió en noticia de primera página durante meses. La prensa de la época la apodó La Dalia NegraLa Dalia Negra.

Sharon Tate, esposa de Roman Polansky, pasó a la historia como víctima de la secta liderada por Charles Manson. La noche del 8 de agosto de 1969, cuatro miembros de la Familia Manson, Tex Watson, Susan Atkins, Linda Kasabian y Patricia Krenwinkel, entraron a la casa de Tate y mataron a cinco personas. Fue uno de los asesinatos más violentos de la historia de EE.UU.

O ficticias…

Laura Palmer, ese hermoso y violáceo cadáver que apareció, envuelto en plástico, a la orilla del Black Lake en la localidad de Twin Peaks. De la mano de su creador, David Lynch, su  asesinato aterrorizó a toda una generación que, mientras seguía la investigación del Agente Especial Dale Bartholomew Cooper, no pudo conciliar el sueño preguntándose una y otra vez ¿quién mató a Laura Palmer?

Lisbeth Salander, protagonista de Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson, primera de la serie de la saga Millenium. Sometida a abusos y maltrato continuado, nunca se resignó a su papel de víctima y decidió vengarse de quienes le hicieron daño.

A las FEMMES FATALES del cine negro clásico: desafiantes personajes femeninos que utilizan su belleza e inteligencia para conseguir lo que desean. Mujeres que se enfrentan a los varones con fuerza, sin pizca de temor y mucha, mucha ironía:

Marlowe: Es una buena chica, me gusta.

Vivian: A usted le gusta demasiada gente.

Vivian Rutledge: sin ella El sueño eterno de Philip Marlowe se hubiera quedado en una mala siesta. La Flaca dio empaque a Bogart.

Para Walter Neff, experimentado agente de seguros, conocer a la seductora Phyllis Dietrichson, esposa de un cliente, supuso una autentica Perdición:

“Phyllis: En este estado hay un límite de velocidad: setenta kilómetros por hora.

Walter: ¿Y a cuánto iba, agente?

Phyllis: Yo diría que a noventa.

Walter: Pues baje de su moto y póngame una multa.

Phyllis: Mejor dejarlo en advertencia por esta vez.

Walter: ¿Y si no da resultado?

Phyllis: Le daré con la regla en los nudillos.

Walter: ¿Y si me echo a llorar y pongo mi cabeza en su hombro?

Phyllis: ¿Por qué no intenta ponerla en el de mi marido?”

Y eso que ella (Barbara Stanwyck) le avisó: “Estoy podrida hasta el alma”.

A las PSICOPATAS

Ninguna como las hermanas Jane y Blanche Hudson, antiguas estrellas infantiles de Hollywood. Tras un misterioso accidente, Blanche quedó postrada en silla de ruedas al cuidado de su hermana que la martiriza sin piedad. Bette Davis y Joan Crawford, dos actrices de fuerte personalidad, protagonizaron ¿Qué fue de Baby Jane?, uno de los mejores thrillers psicológicos de la historia del cine.

A las POLICÍAS, INVESTIGADORAS, SABUESAS o “DETECTIVAS”

Foráneas…

Miss Marple, adorable y tierna ancianita, dueña de una gran capacidad analítica, aficionada a resolver crímenes antes de la hora del té. “La gente es igual en todas partes”, suele decir con su vocecilla suave y su escrutadora mirada de la que nada se escapa.

Cualquiera de mis policías de serie, no siempre armadas pero siempre peligrosas.

O autóctonas…

Lonia Guiu “detectiva”, a quien descubrí gracias a un Estudio en lila.

Teniente Miranda Vega de la Policía Judicial, adicta al tabaco y a las manzanas Granny Smith. Una “señora oronda y enorme” vestida con una “gabardina fea color agua sucia” al más puro estilo Colombo, el detective gabardinero más famoso de la historia de la televisión.

Amaia Salazar, inspectora de la sección de homicidios de la Policía Foral de Navarra, a quien detesté en nuestro primer encuentro pero que acabó embrujándome hasta lograr que leyera completa la Trilogía del Baztan.

A las escritoras…

Las nuevas: Sophie Hénaff, Dolores Redondo, Laura Balagué Gea, Alicia Giménez Barlett, Empar Fernández, Laura Mavor

Las clásicas: Agatha Christie, Mary Higgins Clark, Fred Vargas, Margaret Atwood o Patricia Highsmith, mi preferida, creadora de Tom Ripley (“amoral, mentiroso, con una capacidad mimética impresionante que le permite usurpar la vida de otros; frío asesino cuando la ocasión lo requiere; simpático, educado, culto y con una ambición que arrolla a cuantos le conocen”) cuyo “talento” precisó de varias novelas para ser expuesto en toda su complejidad.

Las pioneras, como Emilia Pardo Bazán (1852-1921), cuya fascinación por el delito y la investigación criminal la llevaron a escribir varios relatos de corte policiaco, entre los que destaca La gota de sangre.

Y a las LECTORAS, nosotras, ya que según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2018, elaborado por la  Federación de Gremios de Editores de España, las mujeres leemos más libros que los hombres. ¡Cómo para que no se tenga en cuenta nuestra opinión!

“Cuando era niña, cuando era adolescente, los libros me salvaron de la desesperación: eso me convenció de que la cultura era el valor más alto”, Simone de Beauvoir.

Nunca dejéis de leer.

¡Feliz 8 de marzo!

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