Novela: “La séptima lápida”, de Igor de Amicis

Sergio Torrijos Martínez

Esta es una de esas novelas que no te dejan indiferente, según vas leyendo y vas conociendo a los implicados más te interesa, más quieres saber sobre ellos, sus andanzas, sus certezas y también sus pesares. Es una novela negra, muy negra, taleguera la definiría porque trata sobre tipos que están en la cárcel y no por haber tenido algo que ver con alguna trama de guante blanco, sino por ser delincuentes de verdad, con delitos de todo tipo a sus espaldas, pero con ese grado de dignidad que da no mentir a los demás y no mentirse a sí mismo.

Los protagonistas son sinceros y eso se agradece a lo largo de la lectura, no hacen trampas con su historial delictivo, pues en su código ético, reconozco que después de la novela comprendo que hasta en el delito hay códigos, el reconocimiento de los hechos es clave para situarse en el mundo. Otra cosa será intentar escapar, más o menos indemne, del brazo de la justicia.

Como decía la obra trata los temas de frente, algo que el protagonista Michele Vigilante, define en una sola frase:

“El talego es el talego”.

A partir de esa afirmación toda la obra rueda a una velocidad que ya quisieran los ferraris, todo conduce a la tragedia, tanto dentro de la cárcel como fuera, porque todo tiene esa pátina de realidad y ya se sabe que cuando se habla de mundo real, la tragedia está ahí, al acecho, aguardando.

Puede que la obra no tenga ese punto de innovación, que alguien encuentre siete lápidas en el cementerio de Nápoles con nombres de hombres vivos no es lo que se dice innovar. Ahora bien a partir de ese momento y de la mano del protagonista entramos en ese mundo de delitos y certezas que son las cárceles, ahí sí comenzamos un camino nuevo, todo ello fusionado con una ciudad tan literaria como Nápoles y esos personajes de la “Cosa Nostra” y demás organizaciones mafiosas, ya tenemos un cóctel que siempre es interesante, más aún cuando se trabaja bien y el autor lo hace.

La obra tiene un ritmo trepidante, la calidad del personaje principal es indudable, más aún cuando el período de cárcel le ha mutado en alguien más reflexivo, más intenso y también más peligroso. Michele Vigilante da más miedo encerrado que libre, tiene ese don de atrapar la atención por parte del lector. Y creo que su vida literaria no acaba aquí, es una apuesta que puedo mantener con cualquiera.

La obra termina de forma previsible, de alguna forma ya sabemos cómo terminará, es imposible que acabe de otra forma y eso le resta algo de frescura al final, aunque como todo lo real la lógica termina por imponerse. La sensación de tragedia viene implícita a esos personajes extremos y a ese mundo cruel donde se mueven, algo que coincide con todo el ejercicio de ficción.

Para mí una sorpresa muy agradable, una lectura intensa y entretenida hasta decir basta, se lo recomiendo, una novela ideal para cualquier momento. Por cierto, la obra ha sido alabada por Sandrone Dazieri, lo cual para quién escribe no es ninguna garantía, aunque tengo que reconocer que en esta ocasión acertó de pleno.

La séptima lápida

Igor de Amicis
Trad.: Mercedes Fernández Cuesta
Suma de Letras

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