“Hombre muerto corre”, de E. P. Kaplan, por Ricardo Bosque

Ricardo Bosque

Víctor Ramos fue una promesa firme del atletismo español hasta hace tan solo tres años, momento en el que un trágico accidente familiar con fatales consecuencias acabó con su carrera, no solo la profesional sino también la privada, en la que, junto a Virgina -su mujer- y Alex y Elena -sus dos hijos- tenía todo lo que un hombre puede desear.

Y todo lo perdió a raíz de ese desgraciado suceso, abandonando el atletismo para sustituirlo por el alcohol y a su familia por la pasión por el juego.

Y el juego genera deudas y desesperación, condiciones idóneas para convertirle en protagonista de un desafío en el que millonarios sin escrúpulos apuestan grandes cantidades de dinero: la lucha entre la vida y la muerte, la persecución entre el galgo y la liebre, la lucha hasta el final entre gladiadores que no se conocen pero que persiguen el mismo objetivo, un maletín con 50.000 euros para el primero que llegue a la meta -instalada en el Liceo barcelonés- y conservar la vida como premio adicional en el caso de Ramos. Todo ello televisado en directo para una cuadrilla de desaprensivos con dinero que no dudan en cambiar de favorito o aumentar sus apuestas a medida que la liebre va convirtiéndose en lobo y, con ello, incrementándose sus posibilidades de salvación.

La carrera arranca en un escenario bien querido por los aficionados al género criminal: el Elogio del Horizonte, la estatua de Chillida emplazada en lo alto de Cimadevilla a la que muchos gijoneses denominan, con agudo sentido del humor, el váter de dios o el váter de King Kong. A partir de ahí, una trepidante carrera por etapas que nos llevarán a localidades como Trujillo, Cuenca o la propia Barcelona, la meta ansiada por Ramos.

Por cierto, que Ramos ha dejado de llamarse Ramos para la ocasión, adoptando el nombre que el director de esta muerte en directo ha elegido para él: Kaplan, en una evidente referencia al protagonista de Con la muerte en los talones.

Como Kaplan es también el nombre elegido por un escritor estadounidense del que se ignora su identidad -algo en lo que nos recuerda a otro excelente y enigmático autor de aquellas tierras que fuera conocido como Trevanian- para hacernos llegar esta excelente novela que el lector, ávido de historias originales excepcionalmente narradas, devorará con el corazón en un puño, resultando inevitable empatizar con la liebre y desear que se lleve el botín y, de paso, conserve la vida.

Pero, sea cual sea el desenlace de esta trepidante novela, lo que el lector deseará de veras es que La Página Ediciones nos entregue más libros firmados por este E. P. Kaplan que se ha convertido, de golpe y porrazo, en uno de los escritores a seguir de cerca por quien suscribe, como lo fue en su momento, el antes citado Trevanian.

@ricardo_bosque

 

Hombre muerto corre
E. P. Kaplan
La Página Ediciones

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s