“Pradera roja”, de William Ryan, por Sergio Torrijos Martínez

Pradera rojaSergio Torrijos Martínez

Pradera roja es la segunda entrega de un detective bastante particular, ruso, -soviético para más señas-, de nombre Alexéi Korolev, que vive en un momento muy crítico de la historia de la Unión Soviética, 1937, el año de las grandes purgas.

Korolev es enviado a investigar el sospechoso suicidio de María Aleandrovna Lenskaia, una guapa muchacha con relaciones de cama muy interesantes y que labora en el mundo del cine socialista. Korolev no es el típico policía aguerrido, más bien es un superviviente que no termina de sentirse cómodo en el mundo que le ha tocado vivir. Tiene unas creencias católicas -ortodoxas en este caso- muy profundas que chocan sin cesar con el mundo que le rodea, un ateísmo institucionalizado y un materialismo ideológico de gran potencia.

Pero no solo será esa una de sus características sino una parte del puzzle de una personalidad muy cabal, estable y dedicada a su trabajo, que no es otro que atrapar a criminales.

No es el primer libro que nos sumerge en la realidad comunista, antes lo hicieron Kaminsky, Cruz Smith o Tom Rob Smith, con suerte muy dispar. William Ryan gana en ambientación, estudio del momento histórico y, sobre todo, en poner en situación a un personaje en mitad de una maraña de hechos pasados, en especial es muy destacable la labor que realiza de mostrar las diferentes luchas que hubo en Ucrania durante la guerra civil, algo de mucho mérito. Personajes como Petliura o Majno aparecen de soslayo en la narración, faltan algunos más pero leer la figura del viejo líder anarquista ha conseguido que ya me muestre favorable al autor.

La narración estructurada a partir de un hecho luctuoso y con ramificaciones en el pasado está lograda, muy lograda, más aún cuando el principal problema de las novelas de época es su difícil resistencia al tiempo, como le suele ocurrir a Cruz Smith.

De todas formas, la labor de ambientación del autor resulta demasiado crispada, recordando con demasía al Archipiélago Gulag y no a una más lejana en el tiempo.

Esa atracción -no exenta de crítica- al mundo soviético es muy anglosajona, tal vez por su antagonismo, pero el reflejo del carácter ruso parece ser muy fácilmente asimilable por estos autores, algo que sin duda sorprende.

La novela se lee con gran facilidad, aprovechando alguna chance que la hagan más llevadera como acortar los nombres rusos, que son una locura. El ritmo narrativo es elevado y también el peso de los personajes y de la investigación, lo cual la hace sumamente apetecible.

Desde que terminé tengo apuntado el nombre del autor por si me lo vuelvo a cruzar en el camino. Un tipo capaz de recrear ese mundo tiene que seguir escribiendo, mostrando tramas enrevesadas y también, aunque sea de soslayo, personajes muy peculiares como los interesantes líderes soviéticos, tales como Yezhov, jefe del NKVD. Si quieren leer una buena novela negra lean un poco de la biografía de ese personaje, ni un guionista sabría darle un toque mejor.

 
Pradera roja
William Ryan
Trad.: Mónica Faerna
Roca Editorial

2 comentarios en ““Pradera roja”, de William Ryan, por Sergio Torrijos Martínez

  1. La empecé a leer, pero llegó la avalancha y paré. Me acordé que hice lo mismo con “Requiem Ruso”; pero es que tiran tanto los americanos.
    Para Ricardo, enhorabuena por el ebook (no sabía que había salido de taller). Con razón no aparecía el abuelo “con su huerto”…. Estoy acabando la de Mariano Sánchez, es una buena novela, rápida de leer.

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