Novela: “Perros que duermen”, de Juan Madrid

Ángel Luis Pastor

“Los escritores de novela negra en España somos tan pocos que Juan Madrid es uno de los dos”. Esta archiconocida frase de Vázquez Montalbán ha perdido algo de vigencia porque ya tenemos más de dos pero, aunque ya no sea uno de los dos únicos, lo que sí sigue siendo es uno de los mejores. Y más después de esta nueva novela que lleva a su cumbre la ya excelente obra de este madrileño de Málaga.

Alejándose del marco más habitual de su bibliografía (el Madrid de los 80 de sus series de Toni Romano o Brigada Central, o de títulos como Días contados), el autor comienza el relato cuando su alter ego, el escritor Juan Delforo, acude a la cita de Guillermo Borsa, un oscuro personaje que, como albacea, le entrega un manuscrito que el antiguo falangista y ex-comisario Dimas Prado -al que Delforo apenas conoció treinta años atrás- ha dejado para él y en el que se narra el truculento asesinato de una prostituta adolescente en el crudo invierno burgalés del 38 y las investigaciones de Prados sobre el caso.

La novela se construye a partir de este manuscrito y del diario de Juan Delforo Farrel (padre del primero), un exmilitar republicano preso en el penal del Puerto de Santa María. La estructura se completa con la historia de Antonio Robles, un personaje no menos enigmático que Prados y que sirve de nexo con las otras dos tramas. Tres historias que, intercalando capítulos, se van entretejiendo para hacernos testigos, con Prados, del Burgos capital de la “Nueva España” de Franco, oficialmente católica y conservadora pero infestada de empresarios estraperlistas que, entre alcohol caro y cigarrillos americanos, se codean con oficiales nazis y putas de lujo; con Delforo Farrel, de los convulsos acontecimientos de la República, la Guerra Civil y la brutal represión posterior, con su repertorio carcelario de tortura y muerte; y con Robles, de la dura supervivencia en un triste Madrid demolido por los bombardeos y muerto de hambre y miserias durante la larga posguerra. Con esos materiales, el autor describe las trayectorias paralelas de estos personajes hasta cruzarlas en un rompecabezas cuya pieza clave nos sorprenderá.

Todo el relato está investido de un crudo realismo, tanto en la descripción de hechos y personajes históricos como en la trama y los personajes literarios, igualmente vívidos y verosímiles. Sostenido en el soberbio retrato en blanco y negro de los protagonistas y de alguno de los personajes secundarios -que no menores- (especialmente el de Guillermo Borsa, fiel asistente de Prados, y el de Carmen Muñoz, la misteriosa mujer del preso), todo se desarrolla en un asfixiante régimen que, pese a las presiones internacionales, las intrigas internas y los cambios aparentes, sigue controlado por gentes en la sombra que, como Prados, se encargan –caiga quien caiga- de cambiar lo necesario para que nada cambie. Perros que duermen destapa los manejos de la Seguridad del Estado, lo que años más tarde se conocería como las cloacas del Estado, hábitat natural de siniestros personajes como nuestro Dimas. Esos que, desde los pistoleros de los años finales de la República a los tristes años de la Guerra sucia contra ETA, pasando por la agitada Transición, son maestros en el arte de la infiltración y la intoxicación con tal de mantenerse al mando y de frustrar cualquier intento de cambio real en una España siempre distinta, pero siempre idéntica.

Con una historia que atrapa y la maestría narrativa acostumbrada, el mayor valor de la novela está, sobre todo, en la profundidad y los matices de los personajes y en la solidez del conjunto. Eso es lo que hace de Juan Madrid un rey del género; no tanto por el tema, del que en esta ocasión se aparta parcialmente, como por la atmósfera que nos hace literalmente respirar, sea en los tipos y sucesos marginales como en los personajes y ambientes de otras “alturas”. Por eso y por su siempre profundo y disolvente tono de crítica social y política. Si un pequeño reparo se le puede poner es que los capítulos del diario de Delforo, algo prolijos en las descripciones históricas de la guerra, rompen un tanto la tensión narrativa de los otros dos relatos, que mantienen alto el “noir” de la obra.

En cualquier caso, otra exhibición del maestro en la que consigue, sin abandonar un segundo las maneras del género negro, darnos la propina de una auténtica novela histórica que, tanto por las partes que estrictamente lo son como por su pasmosa capacidad de retratarlos fielmente –aún con un escrito de ficción-, nos ilustran una época, unos caracteres y un país absolutamente reales y mucho más cercanos de lo que a menudo creemos.

Lo dicho: un grande. No se la pierdan.

 

Perros que duermen
Juan Madrid
AdN Alianza de Novelas

Puedes seguirnos en TelegramGoogle+, Twitter y Facebook


Un comentario en “Novela: “Perros que duermen”, de Juan Madrid

  1. A ver si de una vez me pongo con Juan Madrid quién me firmó su “Días contados” en la pasada feria del libro de Madrid. No tengo disculpa lo sé. Esta reseña sobre “Perros que duermen” me ha recordado está deuda con el madrileño de Málaga.
    Un fuerte abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s