Novela: “Advertencia razonable”, de Michael Connelly

advertencia razonableÁngel Luis Pastor

Nos enfrentamos a la más reciente novela de Michael Connelly con el mismo convencimiento manifestado sobre sus últimos trabajos: como ya hemos resaltado (no sólo yo) en alguna reseña anterior, parece que el autor empieza a tener serias dificultades con el casting de protagonistas, entre un Harry absolutamente pasado de edad y poco creíble para alguna de sus arriesgadas misiones y una Renée Ballard que no termina de cuajar (a pesar de lo cual se anuncia novela conjunta de ambos para el próximo noviembre).

Así que, para Advertencia razonable, Connelly rescata a otro de sus conocidos protagonistas (aunque sólo haya encabezado dos novelas anteriores), el periodista Jack McEvoy; un personaje con un perfil interesante pero, en mi modesta opinión, lejos de la fuerza literaria del viejo Bosch.

McEvoy, antiguo periodista de sucesos en el Rocky Mountain y en Los Angeles Times y célebre por la primera parte del caso de ‘El Poeta’ en la novela del mismo nombre (la segunda, Cauces de maldad, la protagoniza Harry Bosch), se gana ahora la vida como redactor de FairWarning, un medio digital dedicado a temas de salud pública y defensa de los consumidores. Cuando, un buen día, dos detectives del LAPD se presentan en su domicilio y tratan de implicarle en el asesinato de una chica con la que, casualmente, nuestro periodista había tenido un “rollete de una noche” meses atrás.

A partir de ahí, desoyendo los prudentes consejos de su jefe y las “amables advertencias” de la Policía, McEvoy se lanza al vértigo de tiempos pasados, implicándose en (y adelantándose a) la investigación oficial sobre el crimen de esta joven. Y pronto encontrará la relación entre este caso y los de otras tres mujeres de similar edad y circunstancias y mismo modo de muerte en varios estados del país, poniendo así al descubierto la existencia de otro asesino en serie como ‘El Poeta’: ‘El Alcaudón’.

Así nos vemos sumergidos en una trama que, con diversas ramificaciones, lleva a nuestro protagonista a tratar de descubrir y parar la carrera homicida del asesino, mostrando por el camino las deficiencias en la industria de los análisis de ADN, al parecer sin demasiado control por parte de las agencias responsables de este sector en los EE.UU. Contará para ello, además de con su compañera periodista y el apoyo (reticente al principio y resuelto después) de su nuevo jefe, con la inestimable ayuda de Rachel Willing, ex pareja de McEvoy (y del propio Bosch en algún otro título) y ex miembro del FBI como experta en perfiles, así como protagonista con McEvoy del caso de ‘El Poeta’ y del de ‘El Espantapájaros’ en La oscuridad de los sueños.

Iniciado con un prólogo absolutamente impactante, breve pero magistral, prácticamente todo el relato (las partes de McEvoy, que son el grueso del texto), está narrado en primera persona, con un estilo directo que le da a la historia un aroma fresco y trepidante, como de crónica periodística, en lógica consonancia con el oficio del narrador.

PCR’s, criptomonedas, podcasts, coches eléctricos Tesla, filibusteros de la ‘deep web’ que aprovechan la falta de vigilancia oficial sobre la industria del análisis genético, profesores acosadores de sus alumnas, un asesino en serie que utiliza el ADN para identificar y elegir a sus víctimas y otros muchos elementos de rabiosa actualidad, mantienen la historia, como es norma en el autor, en el contexto de nuestros complejos tiempos. Junto con el otro protagonista silencioso de casi todas las novelas de Connelly, el centro de Los Ángeles, los eternos atascos de sus autopistas, el paso de Cahuenga, el valle de San Fernando…

Dos escenas finales de auténtica alta tensión, muy especialmente la última, rematan la trama, la resolución del caso y el final de una novela que, sin disminuir un ápice la amenidad, el hambre de lectura que nos inyecta en vena y la impecable tensión narrativa marca de la casa (oficio le sobra) está, en mi opinión, un poquito por debajo de las expectativas literarias que nos despierta cada nueva entrega del mejor entre los mejores de la novela negra -al menos de la de amplia difusión comercial- de las últimas décadas. Un autor al que no le falta un triunfo que conseguir, tanto en galardones literarios, como en trascendencia en otros medios (por ejemplo, las siete temporadas de la serie televisiva Bosch, que acaba de finalizar) como, y sobre todo, en la ingente difusión de su obra entre los millones de lectores y admiradores entre los que, naturalmente, me cuento.

De modo que, pequeños matices al margen, otro buen rato asegurado de quien desde hace ya tantos años es un valor seguro que nunca defrauda.

¡Hala, señores, a leer!

Advertencia razonable

Michael Connelly
AdN Alianza de Novelas

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