Reseña: «El asesino de reinas», de Javier Sagastiberri

Sergio Torrijos Martínez Temporada 2008/09: el Athletic de Caparros inicia la competición de Copa que terminará de forma épica en un triunfo ante el Sevilla en el viejo San Mamés. Me ahorro el disgusto de la final, para qué sufrir. Para el hincha del club del norte fue un momento especial puesto que se venía…

Reseña: «Azul marino», de Rosa Ribas y Sabine Hofmann

Ricardo Bosque Vaya por delante que, siendo como soy fiel seguidor de Rosa Ribas -ya sea de las novelas protagonizadas por Cornelia Weber-Tejedor como otras protagonizadas por detectives miopes o cincuentonas con superpoderes-, hasta la fecha todavía no había caído en las manos de su otro personaje estrella, en este caso creado a cuatro manos…

Novedad: «El Jardín de Cartón», de Santiago Álvarez

En marzo, Valencia arde. El fuego, la pasión y la fiesta se adueñan de la ciudad. Tras la primera mascletá, Mejías y Berta, son citados de forma misteriosa por Gaspar Aparisi, empresario que les propone una búsqueda descabellada: encontrar los restos del único whisky producido en tierras valencianas, hace ya doscientos años. Mejías quiere rechazar…

Reseña: «Mal trago», de Carlos Bassas

Marta Marne Existen ciertas costumbres arraigadas en la población de este país como asistir en masa a los acontecimientos que implican alguna desgracia para el prójimo. Antiguamente se asistía a los ahorcamientos o a las quemas de brujas. Hoy en día a los desahucios y a las demoliciones, con la bata guateada y los rulos,…

Reseña: «La dama de Zagreb», de Philip Kerr

Por Cristina de @abrirunlibro Es difícil, hablando de novela “negro-criminal”, que alguien no haya leído o no conozca al policía detective Bernie Gunther creado por el escritor Philip Kerr. Bernie Gunther fue dado a conocer en los años 90 con la Trilogía Berlin Noir —con la maravillosa Violetas de marzo, la excelente Pálido criminal, y,…

Reseña: «Fatídica», de Jean-Patrick Manchette

Sergio Torrijos Martínez Ciento veinticuatro páginas de texto le han bastado a Manchette para crear este pedazo de novela. No hay nada que sobre, ni una coma, ni una triste línea. Es pura condensación, pura concisión y puro disfrute. La novela se puede leer en una sentada, aunque mejor les animo a darle un poco…