Negra Navidad
Juan Mari Barasorda Estaba ayer a punto de hincarle el tenedor al pavo cuando mi mente de lector policial me llevó a acordarme de una oca. Trinché el ave -es decir, su cadáver- y me puse a buscar en su interior una piedra preciosa. El Bollinger (no, no me llamo Bond) empezaba a surtir efectos.…









