“31 noches”, de Ignacio Escolar, por Jesús Lens

portada-31-noches_grandeJesús Lens Espinosa de los Monteros

Me gustan las historias contadas por un muerto. No me refiero a historias de zombis (que también) o de terror, sino a las historias normales, negras y criminales, que comienzan con un muerto que tiene algo que contar. El ejemplo por antonomasia es, por supuesto, El crepúsculo de los dioses, con el cadáver del narrador flotando en la piscina.

Y me gustan porque suponen un tour de force, un reto para el autor. ¿Cómo conseguirá resolver la situación? Un ejemplo lo hemos tenido en Salvajes, la última película de Oliver Stone, de cuyo final no hablamos aquí, tal y como prometimos.

Y, en su dimensión literaria, el último libro al que me he enfrentado que parte de dicha premisa es 31 noches, de Ignacio Escolar. Y digo bien libro, que no novela, porque esta historia es uno de esos relatos veraniegos publicados por entregas en el extinto diario Público, tan llorado como escasamente apoyado. Comprado, o sea.

Lo otro que me gusta de 31 noches es que el protagonista es un periodista. Si vais siguiendo esta bitácora veréis que cada vez más novelas de género negro y criminal tienen como protagonista a un representante de la canallesca. Y que muchos de los escritores que debutan en el género, también son (o han sido) periodistas.

Lo que nos lleva a preguntarnos, como comentaba el otro día con Andrés Cárdenas en la presentación de Caso cerrado, sobre los límites, cada vez más estrechos, de la prensa de papel y la necesidad que tienen los periodistas de contar historias fuera del medio. Pero ya volveremos sobre eso.

Ahora, detengámonos en 31 noches, una historia sencilla de tráfico de drogas, corrupción policial y las mafias de las discotecas.

Y poco más podemos contar. Porque el libro no aporta nada especialmente nuevo o diferente al género, sus personajes son canónicos y el autor termina por resolver bien el hecho de que la narración esté contada por un muerto. Con reminiscencias a El precio del poder y a alguno de sus episodios más sanguinolentos, la historia avanza a golpe de diálogo, no en vano es un folletín para leer por entregas en un tórrido mes de agosto. Lo de folletín, con todos los respetos y los parabienes.

Y es que, como decía el anuncio, la noche te confunde. Al menos, confunde a más de uno. Sobre todo, si se queda de Rodríguez en la gran ciudad y empieza a beber más copas de la cuenta, con las personas menos indicadas…

@jesus_lens

 
31 noches
Ignacio Escolar
Suma de Letras

2 comentarios en ““31 noches”, de Ignacio Escolar, por Jesús Lens

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