“Los perros y los cuchillos”, de Alicia Estopiñá, por José Luis Muñoz

los-perros-y-cuchillos_COBERTA-WEBJosé Luis Muñoz

Al maestro vasco del humor Juan Bas, organizador del festival La Risa de Bilbao, le están saliendo, felizmente, competidores que podrán animar en lo literario ese evento que ha inventado exitosamente, y, curiosamente, casi todos en los aledaños de la novela negra. Si Luis Artigue nos sorprendió recientemente con su alambicada prosa en Club La Sorbona (Alianza Editorial, 2013), la turolense Alicia Estopiñá lo hace con esta novela paródica, Los perros y los cuchillos, que tiene un ritmo endiabladamente cinematográfico y es una continua sucesión de gags sangrientos.

Un “crack” sincronizado se oye en el momento en que la nariz de un esbirro se parte por el impacto del puño de Merlot y los dientes de la presa canaria se hincan en el cuello del otro partiéndole las vértebras y reventándole la carótida.

Bajo la apariencia de una novela negra y thriller de persecuciones, en donde todo se cuece alrededor de un cuadro sin mucho valor escondido, desde la guerra de la Independencia, en las catacumbas de una ciudad del Matarraña, Valderrobres, región que la autora conoce de sobras por haber nacido allí, Alicia Estopiñá hace circular por su trama rocambolesca a un viejo conocido suyo, Merlot, protagonista y título de su novela anterior, Elvira, abogada y amante de él, un presa canario asesino que se tira a la yugular con ferocidad letal, una puta rusa desvalida, una banda de mafiosos, el padre del nombrado Merlot, un clan de gitanos y sursum corda que deambulan por las entrañas subterráneas de la ciudad, un laberinto de pasadizos y túneles que amenazan derrumbarse sobre sus cabezas, en una alocada persecución que va dejando tras de sí un reguero de cadáveres con pasmosa naturalidad.

Domina a la perfección Elicia Estopiñá la trama, hilvana unos diálogos hilarantes, construye un buen número de frases visualmente efectivas, —Merlot empieza a pisotear con furia, como si la mano fuera una tarántula resistente y su pie un martillo pilón—, dibuja un sinfín de personajes en esta trama coral que parece salida de una película de Berlanga y hace aflorar el humor continuamente, aun en situaciones en las que el humor podría parecer metido con calzador.

La compañía de un cadáver no contribuye precisamente a animar la espera. En el enésimo ataque de desesperación, con los escrúpulos mermados por el tiempo compartido, el hombre del trujal decide usar el cuerpo inerte a modo de taburete o peldaño desde el que tratar de acceder al exterior. De pie no va a sostenerse, eso está claro, pero quizás, si existe ya una cierta rigidez, poniéndola a cuatro patas…o enrollándola sobre sí misma.

Los perros y los cuchillos es, también, una novela de acción en la que ésta se cuela, maravillosamente bien narrada, entre la ironía que preside todo el relato, y es que el ritmo alocado de los acontecimientos deja muy poco margen de reflexión al lector que se desliza por un tobogán desde la primera a la última línea del libro.

“El Moreno” aprovecha el lapso para incorporarse, se tira a la pantorrilla de Merlot como un zombi hambriento y olvidando sus escrúpulos, hinca los dientes en la sucia pernera al tiempo que concentra toda la fuerza que puede acumular en su mano útil, cierra el puño y lo dirige a la entrepierna de su oponente, que responde doblándole y pataleando para librarse del cepo que le atenaza la pierna.

Debe bastante Los perros y los cuchillos a las películas de Tarantino y los Coen, a intrigas tan desternillantes como El mundo está loco, loco, loco, de Stanley Kramer y hasta a los hermanos Marx. Podría muy bien ser el libro un guion para la próxima película de Alex de la Iglesia o de Juanma Bajo Ulloa, en el caso de que el director de Airbag vuelva al cine. Es sin duda la novela de la turolense un buen libro de humor negro y habrá que esperar nuevas entregas, que las habrá, de ese dúo protagonista formado por Elvira y Merlot que demuestran que Teruel existe y ponen en el mapa literario una región tan desconocida como apetecible como es la Matarraña.

Los perros y los cuchillos
Alicia Estopiñá
SBe & Books

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